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Empresas zombis: ¿cómo solucionar el problema del tsunami de concurso y quiebras?

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Zombi es una palabra africana de origen incierto, da a entender el concepto de un muerto viviente. Muchas empresas están actualmente en ese estado, esperando un golpe de suerte que les permita cambiar su destino final.

Jacques Attali es un reconocido economista francés que integra el Consejo de Estado de Francia y fue mentor de su presidente Emmanuel Macron. Para él, la economía de la post pandemia seguirá en picada. En su análisis se refiere a las empresas zombis.

La profundidad de la crisis que se avecina en términos de recesión y desempleo -según este economista- es mucho más grave de lo que los gobernantes están dispuestos reconocer.

Los “dadores” seriales de angustias existenciales están por estos días en el pico más alto de su verborragia. No obstante, lo cierto es que la gravedad de la economía que dejará la pandemia cuando amaine será de niveles impensados.

Vemos empresarios como Adrián Suar diciendo públicamente “lo que más me dolería sería quebrar” al referirse a la situación de su productora Polka. Ejemplos como éste los hay por doquier y en todo tipo de actividades.

Por otra parte, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, como cabeza de uno de los poderes del Estado, por acordada 27/2020 considera que es posible disponer el levantamiento de la feria judicial extraordinaria respecto de ese tribunal, de todas las cámaras y tribunales orales nacionales y federales en las que aún no se haya dispuesto esa medida.

Disposición que también pretende hacer extensiva a los juzgados de primera instancia, ello en punto a la diferente afluencia de público que suele concurrir a estos últimos, en una segunda etapa. Dispone el levantamiento de la feria judicial extraordinaria respecto de los juzgados nacionales y federales de primera instancia con sede en CABA, a partir del 27 de Julio.

Si todo esto sucede conforme las previsiones de la Corte, podríamos decir que es el kick off de la avalancha de concursos, quiebras, ejecuciones y todo tipo de demandas de contenido patrimonial que nos podamos imaginar.

Personalmente, mis 30 años de experiencia en el ejercicio de la profesión de abogar me indican que la realidad nos demostrará una situación un tanto diferente. Como ya he señalado anteriormente, no es momento de salir corriendo a concursarse o a pedir la propia quiebra.

Las empresas “zombis” poseen otras curas para explorar. La mesura, la prudencia y la paciencia son en estos tiempos las principales herramientas que deben tener a mano aquellos que tienen la difícil tarea de tomar este tipo de decisiones.

Lo anterior se relaciona directamente con la circunstancia de que aún no tenemos certeza sobre qué proyecto de ley terminará aprobando el Congreso, y recién a partir de esa norma podremos comenzar a estructurar estrategias para intentar revivir a las empresas muertas, pero que siguen con vida; esos zombis de la economía nacional que hoy pululan por toda nuestra nación.

En mi opinión “muy” personal no es momento de reformar la ley de concursos y quiebras. Desde su sanción, la ley 24.522 ha demostrado ser un instrumento útil. Que siempre puede y debe mejorarse no hay ninguna duda. Que hay situaciones que no contempla, como el acreedor involuntario, la situación del pequeño deudor, y muchas otras situaciones más.

La solución más segura pasa por suspender todas las ejecuciones de carácter patrimonial por un plazo de 180 días, como así también los pedidos de quiebra y prolongar por igual plazo los procesos concursales en curso.

Necesitamos del Congreso una ley muy simple y clara. Una reforma al régimen concursal debe ser hecha, pero con otros tiempos. No en la emergencia.

¿Qué se gana con la suspensión de las ejecuciones patrimoniales y los pedidos de quiebra? Tiempo.

El tiempo necesario para que las empresas zombis de nuestra nación intenten recuperar su capital de trabajo, realicen acuerdos con sus acreedores, reestructuren privadamente sus deudas, no se inunden los tribunales nacionales de quiebras, concursos y juicios ejecutivos u ordinarios. A la vez que se le da tiempo al Poder Ejecutivo Nacional para que intente acomodar la economía nacional a la post pandemia.

Del proyecto de reforma a la ley de concursos y quiebras dado a conocer solo podemos decir que más allá de sus muy buenas y meritorias contribuciones, merece ser tratado con más tiempo.

La reforma al sistema concursal argentino merece un debate mucho más amplio del que podemos dar hoy en tiempos de pandemia. Las urgencias no suelen llevarnos resultados óptimos, y nuestro país ya no está para soportar resultados subóptimos.

Como dijo hace ya tiempo Napoleón Hill: “Si no puedes hacer grandes cosas, haz pequeñas cosas a lo grande”·.

Por Jorge Grispo

Fuente INFOBAE

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