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La arenga presidencial por WhatsApp tras el acuerdo por la deuda: “Digan lo que digan, ¡que no nos dividan!”

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Alberto Fernández envió un extenso mensaje en un grupo que comparte con todos sus ministros. Fue el primer logro festejable de su gestión, pero sirve solo de plataforma de partida

Fue una mezcla de desahogo, festejo medido y grito de guerra. El mensaje de WhatsApp con el que Alberto Fernandez anunció a los miembros de su gabinete que finalmente habían logrado salir del default que se inició con el primer “reperfilamiento” de la era Macri, llegó a los celulares de los ministros al mismo tiempo (están unidos en un grupo que administra el Presidente), el martes a media mañana.

Lo que sigue es textual. Todo un AF dixit. Nótese el énfasis en la reiteración de los signos de puntuación.

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“Nos dejaron una deuda imposible. Siete meses después la resolvimos en la mayor crisis económica que se recuerda y en medio de una pandemia. En esos siete meses nos dijeron que no entendíamos nada y que estábamos camino al fracaso porque no aceptábamos las ofertas de los acreedores. Hasta llegaron a plantear que Martin renunciara!!!

Justamente quien llevaba adelante la negociación!! Resulta que finalmente, cerramos un acuerdo que le permite a la Argentina ahorrarse en los próximos años 33.000 millones de dólares de la deuda asumida. Ahora tenemos despejado el horizonte a donde queremos llegar.

Nos sacamos de encima la ‘condición’ que teníamos para poder pensar el futuro. Ahora vamos a ver qué nos dicen. Solo les pido que digan lo que digan, nunca duden de la importancia de nuestra unidad y del camino que hemos emprendido. Que nunca nos hagan creer que no somos lo mismo.

Que no nos dividan!! Hemos vuelto para ser mejores y lo estamos siendo. Los Abrazo y gracias por acompañarme con lealtad y honestidad”.

Mística y épica en el mensaje presidencial. Dos palabras que parecían escasas en una gestión que, hasta ahora, su mayor logro se limitaba a las filminas pandémicas.

Y el llamado a la unidad tampoco fue menor. Los rumores de cambios en el elenco ministerial, las presiones a las que fueron sometidos desde todos los ángulos por los lobbys de los bonistas, quienes con tal de puentear al único interlocutor autorizado, Martín Guzmán, intentaban meterse en cuanta ventana se les entreabría, entre otras situaciones, encendieron la luz de alarma en Olivos hace ya varios días.

El ministro de Economía Martín Guzmán (REUTERS/Agustin Marcarian/File Photo)El ministro de Economía Martín Guzmán (REUTERS/Agustin Marcarian/File Photo)

Cambios se vienen. Quizás no todos los que se esperan, y sin tirar a nadie por la ventana. Pero hay áreas que no están a la altura de las circunstancias y que entorpecen la etapa por venir. Al menos así lo admiten ahora los mas cercanos al Presidente. Los mismos que hace un mes lo negaban a rajatabla.

Está claro que el canje de la deuda es el primer logro festejable de la era Alberto pero que sirve solo de plataforma de partida.

Lo que viene no es solo la renegociación con Kristalina Georgieva. Es también el lanzamiento de planes productivos en todo el país, la famosa regionalización, con la intención hasta de conseguir maneras creativas de sustituir parte de la matriz productiva.

El NOA, por ejemplo, vive hoy de la caña de azúcar y el tabaco. Dos productos casi antagónicos con la modernidad. En la mesa de trabajo del gabinete económico ya hay planes de sustitución bastante osados para este tipo de tierras.

Pero volvamos al festejo por la salida del default que duró un suspiro. De hecho la explosión en Beirut le quitó hasta el título principal de tapa en los diarios impresos del miércoles.

Y ahí entra en escena Guzmán. El hombre que durante los últimos siete meses se la pasó armando, cual chef experto, tres menúes de posibilidades ante cada nuevo desafío que le presentaban los acreedores, para que el Presidente eligiera su mejor opción.

La mayoría de las veces, como pasó el ultimo fin de semana, el ministro terminaba siendo el más temerario. De hecho fue el único que siempre tuvo como opción real terminar en default. Posibilidad que nunca estuvo en la cabeza de Fernández ni de Cristina.

¿Habremos terminado, por eso, cediendo de más? Es pregunta.

El método de las tres posibilidades se reiteró el último fin de semana. El viernes Guzmán decretó frenar las negociaciones. El sábado en Olivos convenció a Alberto de no alargar más los plazos e ir primero a negociar con el FMI.

Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (EFE /ALESSANDRO DELLA VALLE /Archivo)
Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (EFE /ALESSANDRO DELLA VALLE /Archivo)

El domingo Infobae publicó la información en exclusiva. Los teléfonos sonaron hasta en el FMI para constatar la versión. “Sí, decidieron no postergar más. Es así, pero ¿por qué se preocupan ahora si para ustedes la oferta argentina era mala?”, operaban a los acreedores los propios funcionarios del Fondo Monetario.

De Sacachispas a Campeón de la Premier League.

Agua. La bebida que más le gusta es el agua.

No debe haber definición más exacta de la personalidad de un ser humano que llevarlo a elegir algo tan básico y banal como qué tomar. A Martín Guzmán no lo pueden las gaseosas, ni los jugos naturales, y mucho menos ninguna de las miles de opciones etílicas (léase vino, vodka o champán).

El ministro de Economía no concibe mayor placer para saciar la sed que el agua. La bebida insípida, incolora e inodora por excelencia.

Quizás es esa bonhomía intrínseca a su personalidad lo que convierte a Guzmán en el personaje más particular e inasible del gabinete nacional. Esa cadencia al hablar en la que parece no poder poner segunda marcha nunca, convicciones ideológicas inclaudicables, una inteligencia intelectual envidiable, y una ignorancia emocional única, son el combo con el que lidiaron los representantes de los bonistas hasta el martes pasado.

Un bicho raro que se recibió de Master en Economía en la Universidad de La Plata, siguió en la Universidad de Brown en Estados Unidos para terminar doctorándose en Columbia bajo la protección de su mentor, Joseph Stiglitz.

Guzmán junto al presidente Alberto Fernández (Télam)Guzmán junto al presidente Alberto Fernández (Télam)

Tan brillante como extraño, lo único que lo hace terrenal es el fútbol. Juega bastante decentemente de delantero, le ha hecho un par de goles al arco del Presidente, en los pocos partidos que se jugaron en Olivos antes de la pandemia, y la única vez que se lo vio visiblemente entusiasmado fue el día que conoció a Maradona.

Respetado por todos en el gobierno, Guzmán tiene algunas predilecciones. Se lleva bien con Axel Kicillof, seguramente porque hablan el mismo idioma y admira en demasía a CFK.

“Para mí hablar con ella es como estar con un prócer”, se le escuchó decir un día de estos. Aunque cuando de discutir se trata y con ese tono cansino e inalterable, se puso firme en más de una oportunidad ante la vicepresidenta.

Y de a poco, va entrando en confianza después de dos almuerzos con el dueto Sergio Massa-Máximo Kirchner. El primero fue una invitación de Wado de Pedro. La segunda vez fue el propio Guzmán quien puso la mesa en su ministerio y sumó, por lógica estratégica, al jefe de Gabinete Santiago Cafiero.

Lejano a la lógica del poder, el ministro tiene traductor de confianza cuando de hablar de política se trata. El nombrado director por el Cono Sur ante el FMI, Sergio Chodos, otro de los que también se sentó a la mesa. El mismo con quien terminó de traducir en la madrugada del martes el comunicado con el que anunciaron en Buenos Aires su primer gol como ministro.

Bonus Track

El miércoles fue tendencia en Twitter durante varias horas “Sacachispas”. El club de Soldati tuvo su momento de gloria por un video que circuló en las redes sociales y que recordaba el momento televisivo en que un periodista televisivo ninguneaba a Martín Guzmán.

El viernes la comisión directiva de Sacachispas le hizo llegar al ministro la mítica camiseta del Lila.

Pero el mejor homenaje fue la carta que le dejaron de recuerdo, escrita por uno de los miembros de la comisión directiva del club, Matias Turiacci.

Aquí el texto completo para los fanáticos del club, como quien escribe estas líneas:

Buenos Aires, 7 de agosto de 2020.-

Estimado Martín,

Desde Sacachispas Fútbol Club te queremos felicitar por la labor desempeñada como Ministro de Economía e informarte que conociendo tu historia personal y profesional, nos puso muy contento que ciertos medios de comunicación nos relacionen con tu persona, es por eso que te queremos regalar la camiseta más linda del fútbol mundial, obviamente que no podemos ser objetivos con esta valoración.

Esta camiseta es el sueño realizado de unos chicos que jugaban a la pelota en la calle, que allá por 1948, se inscribieron en el 1° Campeonato Evita y al finalizarlo, volvieron al barrio con la construcción de una cancha de fútbol, de un club de verdad, al que fundaron el 17 de Octubre, como muestra de agradecimiento a quien permitió que pasaran de jugar en los potreros a poder hacerlo en las condiciones adecuadas.

Es la misma camiseta que se pusieron muchos que la transpiraban antes de entrar a la cancha, nuestros jugadores siempre fueron laburantes, así que antes de jugar un partido o después de entrenar había que trabajar. También, la vistieron miles de jugadores que soñaban con ser campeones, algunos pocos lo lograron, incluso algunos fueron campeones del mundo, lamentablemente para vos hincha del Lobo, lo hicieron con tu clásico rival, pero bueno, aunque algunos tienen la suerte de nacer exitosos, en Sacachispas creemos que los triunfadores también pueden salir desde abajo, de la cancha de barro.

Por eso, esta camiseta representa a todos los chicos y chicas que atraviesan nuestra Institución para realizar alguna actividad deportiva, que aunque nos gustaría que sean muchísimas más, sirve para la mayoría de los casos, como única herramienta de ocio y distracción para muchos de ellos. Para nosotros ya es un logro que sean felices jugando en nuestro club, con eso ya somos campeones. También es la representación de un barrio humilde como Villa Soldati, que históricamente fue y es el más relegado de la ciudad, pero del cual sus vecinos y vecinas se sienten orgullosos y orgullosas, porque a pesar de todas las adversidades siempre le pusieron el pecho para salir adelante.

Por eso, si algún día en un picado te ponés la de Sacachispas, llevala con el orgullo de saber todo lo que representan estos colores, que también va ser el mismo orgullo que vamos a sentir nosotros porque vos la uses, el orgullo que nos da que a nuestro ministro no le pesa la camiseta.

Saludos Cordiales,

Comisión Directiva de Sacachispas Fútbol Club

Por Nancy Pazos

Fuente INFOBAE

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