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Crecieron los robos bajo la modalidad «cuento del tío» en Recoleta y Palermo: engañaron a cuatro ancianas y les robaron medio millón de dólares

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Entre el 23 y el 29 de agosto pasado se denunciaron casos de estafas telefónicas cuyas víctimas fueron jubiladas. La mentira del cambio de numeración de billetes y el «verso de Trump»

El control de cambios impuesto por el gobierno de Mauricio Macri luego de la  derrota sufrida en las PASO generó que mucha gente se alarmara por lo que podía pasar con sus dólares ahorrados.

Esa situación les dio a los delincuentes nuevos argumentos para -a través de engaños telefónicos- tomar desprevenidas a personas mayores para estafarlas y quedarse con su dinero.

Durante los últimos días de agosto, según pudo confirmar Infobae a través de fuentes judiciales, al menos cuatro ancianas (cuyos nombres se mantienen en reserva) fueron engañadas a partir de llamados telefónicos en los que se utilizaron diferentes modalidades del «cuento del tío».

Los cuatro casos tuvieron lugar en los barrios de Recoleta y Palermo y el botín que consiguieron los estafadores superó el medio millón de dólares.

El 23 de agosto M.B, jubilada de 80 años que vive en la Patagonia, dormía en su departamento en Recoleta. A las 3 AM recibió un llamado a su teléfono de línea. Admitió haber estado un tanto adormilada por el efecto de un par de medicamentos que había tomado y entregó la suma de 40 mil dólares y 20 mil pesos que había en su casa. Le hicieron creer que tenían secuestrado a uno de sus hijos.

La llamada telefónica con los secuestradores virtuales duró-según explicó la mujer ante la Policía de la Ciudad- una hora y media. Creyó escuchar la voz de su único hijo que vive en Buenos Aires que le decía «Mamá, tengo la boca rota y me rompieron la cabeza». Hizo todo lo que le pidieron. Le indicaron que pusiera dinero en una bolsa y lo dejara en un comercio de Las Heras y Austria.

La mujer fue y dejó el dinero allí. Pero como no había cortado la llamada las exigencias siguieron. Creyó haber escuchado que su hijo le decía que abriera la caja fuerte. Y ella dijo que «no tenía su llave». De ese modo les dio a los delincuentes una información que ellos no tenían: había en el departamento una caja fuerte.

Así, la obligaron a abrirla. Buscó herramientas y lo logró. Todo lo que encontró allí lo puso en otra bolsa y lo llevó al comercio. Un hombre pasó en una moto le quitó la bolsa con la plata. No pudo reconocer ni la marca ni el modelo de la moto. Cuando se dio cuenta que había sido engañada fue a hacer la denuncia.

También el 23 de agosto, pero cerca de las diez de la mañana, S.E, jubilada, viuda y de 78 años atendió un llamado en su teléfono de línea de su casa de Palermo. Creyó escuchar la voz de su hijo que vive en Europa, que le decía que por una decisión del presidente de los Estados Unidos Donald Trump cambiarían los números de los billetes de los dólares y los que tenía quedarían fuera de circulación.

La mujer, acompañada de su empleada doméstica, fue a sacar los dólares de su caja de seguridad en el Centro. El supuesto hijo se había quedado con el número de celular de la empleada para monitorear el retiro de dinero. Una vez que salió con el dinero la llamaron al celular y la guiaron al encuentro de quien se iba a encargar de hacer el cambio de los billetes. Se encontró en un bar de Pueyrredón y Las Heras con el falso enviado de su hijo y le entregó su cartera con unos 30 mil dólares. Un rato después el hombre la llamó para preguntarle si en su casa tenía más dinero o alhajas. Ella contestó que no. Y el estafador le prometió que en tres días le llegaría el certificado pertinente del cambio de los billetes. Más tarde llamó a su hijo y se dio cuenta que había sido estafada y se presentó en una comisaría para denunciar lo ocurrido.

También el 23 de agosto, A.R.C, jubilada de 76 años recibió un llamado en su teléfono de línea de  alguien que dijo ser su nieto. Cuando ella le pidió el nombre le respondieron «el más lindo de todos». Entonces creyó efectivamente era uno de sus nietos quien le decía que iba a cambiar la numeración de los billetes de dólar y que los sacara de la caja de seguridad porque los iba a pasar a buscar más tarde su madre, es decir la hija de la jubilada. La mujer fue desde su departamento al banco y retiró sus dólares, los puso en un bolso blanco y gris y emprendió el camino de regreso. En la esquina de Libertador y Billinghurst un hombre la encaró y la tiró al piso. Lo único que hizo fue quitarle el bolso donde había 250.000 dólares y luego huyó.

El 29 de agosto. seis días después, a S.R., una mujer de 76 años la llamaron al teléfono de línea de su casa. Le dijeron que hablaba su sobrina y que tenía que sacar todos los dólares de la caja de seguridad del banco porque, nuevamente, iban a cambiar la numeración de los billetes y los que ellas tenían dejarían de tener valor. La anciana desconfió porque la voz no parecía la de su sobrina. Le respondió que estaba resfriada. Le hizo una pregunta sobre el nombre de unos parientes y la «supuesta» sobrina contestó correctamente.

Le dijo que fuera al banco pero no cortara la llamada telefónica. La mujer salió de su casa, fue al banco, retiró 200 mil dólares, volvió a su casa y retomó el llamado. Ahí comenzó la segunda parte del engaño.

Claudio-un amigo de la que se hizo pasar por su sobrina- la esperaría en la esquina de Coronel Díaz y Güemes. El hombre que vestía traje negro-según denunció la mujer- le recibió con amabilidad la cartera marca Prune con el dinero. Un rato más tarde la anciana llamó a su sobrina-con quien compartía el contenido de la caja de seguridad- y le comentó lo sucedido. Ahí comprendió que la habían estafado y había entregado sus ahorros y los de su sobrina.

Las cuatro denuncias por estafas realizadas mediante dos diferentes cuentos del tío: el falso secuestrado y el de la pérdida de valor de los dólares ahorrados, son investigadas en la Fiscalía de Instrucción 41 a cargo de Silvana Russi.

Según pudo establecer Infobae, las medidas de investigación que se realizan de manera inmediata se centran en el cruce de los llamados telefónicos recibidos por las víctimas. Los cruces suelen dar como resultado números imposibles de rastrear e inclusive celulares que son descartados por los delincuentes especialmente luego de haber conseguido grandes botines como los de los últimos días de agosto.

En algunos casos los estafadores quedan registrados en cámaras de seguridad cuya definición no alcanza a determinar con claridad los rostros. A veces, con mucha suerte, se puede detectar la patente de un vehículo con el que escapan, y la investigación tiene algo por dónde empezar.

Los investigadores judiciales de estos casos de estafas telefónicas -que suceden con frecuencia en la Ciudad de Buenos Aires- señalan que este tipo de delito se combate con prevención. Sugieren que se hagan campañas para concientizar a los ciudadanos acerca de la falsedad de las historias que generalmente plantean los estafadores. Aseguran que con ello bajará el número de damnificados. En la provincia de Buenos Aires, la estafa es una tendencia en alza. De acuerdo al recuento de expedientes que realiza la Procuración provincial, el delito creció un 50% en 2018, con más de 12 mil causas iniciadas.

Los estafadores, por otra parte, se adaptan a los cambios coyunturales. Siguen utilizando la modalidad del falso secuestro –algunas veces con la actuación de la «llorona»– pero luego de las restricciones bancarias comenzaron a aplicar el cuento de los billetes de dólares que dejarán de circular. Y les funciona.

Fuente INFOBAE

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