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Lo que no se vio: cómo vivieron del debate los candidatos a jefe de Gobierno de la Ciudad

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No hubo agresiones personales ni declaraciones fuertes, apenas algunas chicanas. Las estrictas reglas, que impedían interrupciones y repreguntas, tuvieron un rol protagónico

El debate entre los candidatos a jefe de Gobierno porteño fue medido y amable. Tal como destacaron los conductores en más de una oportunidad, ninguno de los protagonistas rompió las reglas ni buscó sorprender con alguna acción fuera de libreto. No hubo agresiones personales ni declaraciones fuertes. Apenas algunas chicanas aquí y allá.

En un clima de silencio casi absoluto, Horacio Rodríguez Larreta, Matías Lammens, Matías Tombolini y Gabriel Solano presentaron sus propuestas durante una hora y media. Las estrictas reglas, que impedían interrupciones y repreguntas, tuvieron un rol protagónico.

Los organizadores también fueron rígidos con el público presente. Estaba prohibido el uso de celulares -indicación ignorada por la mayoría-, no hubo aplausos, gritos ni abucheos. En unas quince filas de sillas se acomodaron los asesores, familiares, candidatos y periodistas. La ausencia de la militancia le quitó emoción. Apenas algunos murmullos se levantaron en contadas ocasiones.

El primero en llegar a los estudios del barrio de Congreso fue el candidato de Consenso Federal, Matías Tombolini. En la puerta ya se agolpaban los fotógrafos y los curiosos. Minutos más tarde arribaría Matías Lammens, que se demoró a una cuadra del estudio cuando un comerciante le gritó que estaba desatendiendo a San Lorenzo. Su mujer, Mariana Gené, los miraba impaciente mientras ambos charlaban sobre el club. Tras una selfie, el hombre del Frente de Todos retomó el rumbo. Todo aclarado.

Gabriel Solano, del Frente de Izquierda, llegó acompañado de la candidata a diputada Myriam Bregman -que vestía un saco color rojo obligatorio- y ya en la entrada adelantó ante las cámaras que denunciaría la “complicidad” entre el macrismo y el kirchnerismo. Al ingresar por el pasillo dos guardias de seguridad se alarmaron porque no tenía las correspondientes pulseritas. “Es candidato”, les explicaron por lo bajo. Siguió camino.

Por último, mientras los otros se maquillaban, hizo su entrada Horacio Rodríguez Larreta. Lo acompañaban su jefe de campaña Eduardo Macchiavelli, su mujer Bárbara Diez y varios miembros de su equipo. Había arrancado el día bien temprano corriendo algunos kilómetros, como acostumbra. Luego tuvo reunión con vecinos y jubilados en Parque Chacabuco. Y por la tarde, tras merendar con su hija, repasó con sus asesores los principales puntos de la presentación.

Se mostraba tranquilo pero serio, y parecía no haber perdido mucho tiempo pensando qué ropa iba a usar: más casual que sus contrincantes, eligió una remera azul de manga larga. Ya casi una marca registrada de su look. El resto optaría por camisa blanca.

A las 21 en punto, cada fuerza política estaba sentada donde le correspondía. Por el lado del oficialismo también estaban presentes el vicejefe de Gobierno Diego Santilli, el socialista Roy Cortina -flamante incorporación-, el jefe de Gabinete, Felipe Miguel, la diputada Graciela Ocaña y el candidato a senador Martín Lousteau -la otra flamante incorporación-. A Lammens lo secundaron su compañera de fórmula Gisela Marziotta, Pino Solanas, el candidato a senador Mariano Recalde y Claudia Neira. Néstor Pitrola y Marco Lavagna, serían el apoyo moral de Solano y Tombolini, respectivamente.

La primera perlita de la noche la protagonizó Guillermo Andino, uno de los conductores, cuando se olvidó de darle tiempo a Solano para su presentación personal. “No me saquen mi minuto”, dijo entre risas el hombre del FIT.

Al terminar el primer bloque temático -Autonomía, Justicia y Seguridad- Lammens y Solano se quedaron conversando distendidamente. Larreta y Tombolini, concentrados en sus apuntes.

Luego llegaría uno de los pocos cruces de la noche. Tras escuchar algunas críticas sobre nivel de inversión en salud y educación, Rodríguez Larreta le recriminó a Lammens que estaba comparando “peras con manzanas” y le recordó que cuando trabajaron juntos -uno como jefe de Gobierno y el otro como presidente de San Lorenzo- nunca había hecho un comentario sobre esos temas. “Siempre me pediste que sea candidato y te expliqué que era porque no comparto tus prioridades”, fue la respuesta. El murmullo en la sala evidenció el momento de tensión. “Bueno, se puso más picante”, dijo Tombolini cuando le tocó hablar. El comentario desató algunas risas.

Durante las pausas, los candidatos aprovechaban a acercarse a sus equipos para repasar datos y recibir indicaciones. También algún que otro retoque de maquillaje.

Minutos después, una segunda ocurrencia de Tombolini despertaría risas. Tras explicar que con el kirchnerismo a la gente se le cortaba la luz y que con el macrismo ahora no pueden pagar la boleta, aseguró que en medio de la crisis solo un sector mejoró: “El que vende esto”, dijo y sacó una vela de su bolsillo.

Una vez completados los cuatro módulos, con muchas promesas e intercambios poco peligrosos, llegó el momento de los cierres. En su minuto final, destinado a los indecisos que no comulgan con el oficialismo pero temen desperdiciar el voto, Solano fue muy conciso. “Si no quieren que gane Larreta, lo único que tienen que hacer es no votar a Larreta, es muy simple”, explicó. Luego insistió una vez más con la complicidad entre oficialismo y oposición.

A su turno, Lammens pidió volver a convertir a Buenos Aires en una ciudad de oportunidades y aseguró que lo que el macrismo no hizo en 12 años no sería resuelto en los próximos cuatro. Tombolini, por su parte, celebró la posibilidad de debatir y recordó los éxitos de su referente político, Roberto Lavagna, cuando estuvo al frente de la economía nacional.

Rodríguez Larreta, al igual que hizo durante todo el debate, eligió ignorar los cuestionamientos de los otros candidatos y concentrarse en sus propuestas. Consciente del alto nivel de aprobación que tiene en la capital, apeló al conocimiento de su gestión y reiteró por tercera vez en la noche que cuando se comprometía a hacer algo siempre cumplía con su palabra. “Yo ya demostré”, sintetizó.

Una vez que todo estuvo terminado, los candidatos se sacaron algunas fotos y tras recibir felicitaciones de sus equipos comenzaron a retirarse. A la salida, el jefe de Gobierno se vio sorprendido por un grupo de mujeres que gritaban por Lammens y unos vecinos enfrente que comenzaron a cantar la canción “Si vos querés, Larreta también”. Se fue caminando con su equipo por Rivadavia, conforme con su actuación. También se escuchó un “Sí, se puede”.

Fuente INFOBAE

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