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Insultos, agresiones y récord de ventas: a 50 años del increíble estreno de “Balada para un loco”

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Corre noviembre de 1969. Son días donde los pulmones urbanos de Buenos Aires se inundan de música: el Luna Park vibra al ritmo de los concursos del Primer Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción. Las presentaciones transcurren con naturalidad cuando de repente, como de atrás de un árbol, se aparece ella: la “Balada para un loco”. Mezcla rara de una polka y de un vals en un viaje que desvela el corazón. Con la voz de Amelita Baltar, la obra de Astor Piazzolla Horacio Ferrer busca imponerse en uno de los rubros codiciados del certamen: el tango. Sí, pueden reírse de sus intenciones, pero sólo ellos saben del valor que tiene semejante pieza para el género. ¿Están locos? Qué importa: nadie debe dudar del talento de los padres de este valsecito bailador.

Algunos, sin embargo, se atreven y dudan: lejos de recibirla entre aplausos y ovaciones, “Balada para un loco” es motivo de insultos, panfletazos y hasta de revoleos de monedas por el aire durante su presentación, lo que obliga, increíblemente, a que intervengan algunos efectivos en la sala para evitar mayores disturbios. “Es que la canción, además de tener el comienzo de una polkita, tiene el ritmo de un vals. Y eso generó cierto malestar y todas las agresiones físicas y verbales porque cómo iban a premiar un vals cuando la competencia era de tangos”, explica el máximo responsable de la Fundación PapelNonos, Jorge Strada, quien es uno de los hombres que a lo largo de las décadas siguió con fervor cada uno de los pasos de la vida de Astor Piazzolla.

Al cumplirse el sábado 16 de noviembre medio siglo de vida de aquel debut polémico que tuvo una de las obras maestras de “El Gran Astor”, el psicólogo, músico y escritor aclara que los odios y amores que supo despertar la pieza no sólo se reducían a un “problema de género” sino a la “resistencia” que afrontaba hace años el músico marplatense entre los tangueros de raíces “más ortodoxas y tradicionales”. “Ese 16 de noviembre lo trataron muy mal a él y a Amelita pero fue el público el que lo terminó aprobando prácticamente. Al final, el primer premio se lo llevó un tango que nadie se acuerda cómo se llama…”, señala, entre risas, el titular de la fundación con sede en “La Feliz”.

Efectivamente: el jurado del festival, integrado por algunas figuras como Vinicius de Moraes y Chabuca Granda, dio como ganador al tango “Hasta el último tren”, de Julio Ahumada Julio Camilloni, y dejó en segundo lugar a la composición de Piazzolla y Ferrer, que el destino se encargó de consagrar: pocas semanas después de la presentación, se lanzó un single de la canción al mercado que vendió más de 200 mil copias y consolidó su éxito popular.

Piazzolla y Horacio Ferrer

Piazzolla y Horacio Ferrer

En el mano a mano que le concede a Infobae Cultura, Strada revela que “Balada para un loco” tuvo un claro antecedente dos años antes de su estreno, en 1967, con la operita “María de Buenos Aires”, cuya letra también lleva la autoría del poeta uruguayo. “La ópera son 16 cuadros musicales, algunos instrumentales y otros con un argumento hecho por el propio Ferrer, y uno de esos cuadros se llama ‘Balada para un organito loco’. Esto no está escrito, es una intuición mía, pero ese es el antecedente que marcó lo que después sería ‘Balada para un Loco’”, asegura.

Amelita Baltar, con su canto prodigioso y su histrionismo distintivo, se encargó de ponerle con autoridad la primera voz a la operita, así como lo hizo con “Balada para un loco”. Pero el fundador de PapelNonos afirma que era otra la mujer que iba a tener semejante responsabilidad: la actriz Egle Martín, de fuerte popularidad en los ’60. La vedette, incluso, llegó a coincidir con Piazzolla en algunos ensayos pero, según Strada, “por razones familiares y de celos” se le impidió ser la protagonista de los estrenos. No hay que obviar un detalle no menor: para esa época, Amelita ya era pareja del autor de “Adiós Nonino” después de lo que fue la disolución de su matrimonio con Dedé Wolff.

Además, el referente de la ONG de adultos mayores que ya tiene tres décadas de trayectoria en su haber reconoce que aquellas tiempos estaban lejos de coincidir con el empoderamiento que consolidó la mujer por estos tiempos y asegura, bajo este razonamiento, que había un sector del público que resistía la presencia de voces femeninas en el tango. “A algunos les chocaba que una mujer cantara tango pero también es verdad que había cantantes maravillosas y respetadas. Más que faltarle el respeto a la mujer, lo que se veía era que había menos cantidad de mujeres cantando y una gran preponderancia del hombre dentro del género”, comenta.

Piazolla y Amelita Baltar

Piazolla y Amelita Baltar

«Balada para un loco”, un emblema indiscutido para el cancionero popular argentino, terminó de gestarse en uno de los departamentos que tenía Piazzolla sobre Libertador al 1088. En el piso 14 C de ese edificio, los universos creativos del prestigioso bandoneonista y de Ferrer confluyeron para dar forma a una obra tan bella como disruptiva en cuanto a su composición musical y literaria. “La ruptura que buscaba Ferrer desde la literatura coincidía con lo que quería hacer Astor desde la música y así se generó una empatía muy genuina y maravillosa entre los dos”, destaca Strada.

Pero no fue casual el encuentro entre ambos artistas: es que el poeta había decidido dar un giro radical a su vida y renunció al cargo que conservaba en el rectorado de la Universidad de Montevideo para apostar todo a sus versos y a su futuro en Argentina y con Piazzolla, con quien ya había mantenido diferentes contactos desde la “Banda Oriental” sin dejar de confesar siempre la solemne admiración por los tangos del marplatense.

“Entre ellos escribieron cosas maravillosas. Y lamentablemente sólo suele conocerse la operita ‘María de Buenos Aires’, ‘Balada para un loco’ o ‘Chiquilín de Bachín’ por la sensibilidad y la belleza extrema que tienen pero hay muchas otras obras más que crearon juntos. Sobre todo, hay una gran cantidad de canciones que están cantadas por Jairo y que no se conocen ni se difunden pero que son una verdadera maravilla”, agrega el fundador de PapelNonos.

Amelita y Astor Piazzolla

Amelita y Astor Piazzolla

Para reflexionar sobre el legado de la producción de Piazzolla, Strada es sintético y contundente y se retrotrae a una anécdota que nace de una conversación que tuvo con un amigo que tenía una disquería en Mar del Plata y que dudaba del lugar donde debía colocar los long play del bandoneonista que comenzaban a copar el mercado.

“Mi amigo me decía ‘en tango no va, en jazz no va, y en clásico tampoco’. Y yo le respondí algo espontáneo: ‘Ármate otro estante y ponele Piazzolla’. Porque, en verdad, lo que hizo Piazzolla fue eso: hacer un género nuevo llamado Piazzolla. Esto después se hizo incontrastable con el paso del tiempo y con el reconocimiento que recibió en todas partes del mundo”, sostiene.

Al compartir su mirada, el fundador de PapelNonos considera que el tanguero marplatense logró sentar las bases para que Argentina tuviera un “referente musical” frente al mundo como lo tienen la mayoría de los países, y lo comparó con la representatividad que tienen las figuras de Antônio Carlos Jobim o Vinicius de Moraes para Brasil. “Si hablás de Argentina, Piazzolla hoy en día el referente mayor y por excelencia”, asegura.

La muerte de su padre, Vicente Piazzolla, sin dudas, marcó un antes y un después para la exitosa carrera del marplatense, que atravesaba un difícil momento en Estados Unidos. Fue en homenaje a su papá que compuso – por primera vez en bandoneón y dejando a un costado el piano – la triste melodía de “Adiós Nonino”, pieza bisagra en su repertorio.

“’Adiós Nonino’ fue un espaldarazo: es como el testamento que le dejó a su padre. A partir de ahí, él regresó a la Argentina, creó el primer quinteto y fue una cosa maravillosa. Si bien nunca fue popular, podríamos decir que Piazzolla nace con el nuevo tango y pasa a ser respetado desde 1960, y luego con la operita ‘María de Buenos Aires’ en el ’68 comenzó un camino increíble”, analiza Strada.

Astor Piazzolla

Astor Piazzolla

La sede de la Fundación PapelNonos funciona en Mar del Plata, sobre la calle 25 de Mayo al 3172. Tiene como objeto madre el funcionamiento de un programa social, educativo y cultural orientado a promover y generar oportunidades de participación para un Envejecimiento Activo con Inclusión Social de las Personas Mayores.

Jorge Strada fundó la ONG en 1989 y desde entonces promovió numerosas actividades e iniciativas, entre las que se destaca la creación de la Biblioteca Pública de Música “Astor Piazzolla” el 19 de octubre de 1992, a tan sólo tres meses de la muerte del tanguero oriundo de “La Feliz”, que se produjo el 4 de julio.

Desde un principio, el espacio bibliotecario resultó novedoso por sus escasos antecedentes en el país y la región y por su invaluable patrimonio: contiene 66 mil partituras, entre las cuales se pueden encontrar ocho mil tangos pero también obras de todos los estilos y géneros musicales, además de contar con material bibliográfico y fonográfico.

Se estima que Piazzolla escribió más de dos mil piezas y en el tesoro que se conserva en Mar de Plata se puede dar con el 80 por ciento de su obra, que fue donada a través del aporte que hizo el prestigioso compositor José Bragato, quien también imprimió una fuerte huella en la creación de los arreglos de “El Gran Astor”.

Fuente INFOBAE

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